La compra de un sofá es una de las inversiones más trascendentales que se hace en un hogar. Aunque vaya a ser temporal, piénsatelo dos veces.

Antes de que te des cuenta habrá transcurrido más de una década y aquella compra impulsiva se habrá convertido en parte de tu hogar y de tu vida. De modo que no está de más darle unas vueltas antes de decidirte. Compra el mejor sofá que te puedas permitir, amortizarás el gasto a lo largo de los años. Además, suele ser más barato volver a tapizarlo que comprar uno nuevo de la misma calidad. Siempre puedes comprarlo con el tapizado antimanchas Acualine para que te dure todavía más tiempo como nuevo.

Es importante que escojas un sofá que complemente el estilo de tu casa. Si es tradicional, lo ideal es un sofá con brazos redondeados, respaldo contorneado. Los sofás contemporáneos tienden más a las líneas rectas, carecen de florituras y suelen tener una tapicería discreta.

Analiza las dimensiones de la habitación donde estará el sofá para decidir qué altura, anchura y profundidad se ajusta mejor al espacio. Si no estás seguro, dibuja su huella en el suelo con cinta adhesiva o de carrocero. También puedes construir una simulación de su volumen con cajas vacías y convivir con ellas unos días a ver qué tal.

Un sofá de calidad ha de ser sólido y pesado. Déjate caer sobre él sin miedo para comprobar su firmeza. Después, levántalo por una esquina y sacúdelo un poco. Si resulta demasiado ligero o poco estable, deséchalo. Lo ideal es que su estructura esté hecha de madera maciza de roble, abedul o arce. Si no, elige un contrachapado de madera dura.

Dado que los sofás son una gran inversión, querrás que el tuyo siga de moda durante el mayor tiempo posible. Para conseguirlo, lo mejor es escoger una tapicería neutra porque siempre puedes añadirle color a través del estampado de los cojines, que además serán fáciles y baratos de reemplazar cuando quieras cambiar la decoración.

Hasta el próximo post!